En este nuevo curso que empieza queremos explicarte lo que hacemos. Hacemos eventos. Sí. En realidad, la esencia se mantiene. Únicamente debemos jugar con nuevas reglas. Pero a la organización de eventos (diseño y producción), le acompañan, siempre, una serie de servicios que refuerzan el mensaje. Porque, al final, lo que siempre queremos es comunicar. Ahora mismo no podemos juntar gente, pero sí podemos comunicar de otras formas. Debemos hacerlo. Y es lo que ahora hacemos desde Invita, porque, como siempre, nos adaptamos. A vosotros y a los nuevos tiempos. ¿Qué necesitas? ESTRATEGIA Y CREATIVIDADCOMUNICACIÓN ONLINE Y OFFLINEIDENTIDAD CORPORATIVADISEÑO GRÁFICOWEBS Y APPSCOMMUNITY MANAGEMENTVÍDEOEVENTOS ONLINE, PRESENCIALES E HÍBRIDOS Te ayudamos a pensar en nuevas soluciones de comunicación. ¡ Cuenta con nosotros ! www.invitaem.com ...

A la nueva normalidad, en invita., la llamamos emoción responsable. Interactuar, compartir, explicar, conocer, conocerse, verse, escuchar, escucharse, aprender, inspirar, bailar, reír, sentir, emocionarse. En realidad, la esencia se mantiene. Únicamente debemos jugar con nuevas reglas. Por eso, interactuemos, compartamos, expliquemos, conozcamos, conozcámonos, veámonos, escuchémonos, aprendamos, inspiremos y bailemos con responsabilidad, para, así, reír, sentir y emocionarnos de nuevo. Presencial u online, real o virtual, en directo o pregrabado, en plató o en el venue. Que el cómo no nos haga perder el qué. Nos adaptamos y reinventamos para que la esencia no se pierda, para conservar la emoción. Emoción responsable. Juntos, pero no revueltos. www.invitaem.com ...

30 de abril de 2019, las nueve de la mañana. Arrastras con el ratón del ordenador la carpeta del proyecto ‘Invierno’ en el que llevas tantas semanas trabajando y lo colocas en ACABADOS. Sonríes, te siente tranquila y en paz. Estás contenta, pero a la vez notas un vacío y un silencio que te transmite cierta nostalgia.   Antes de ponerte a trabajar con el nuevo proyecto, te paras un segundo, respiras, te sitúas y recuerdas todo lo que ha sucedido estos últimos meses. Desde que empezó el año no has parado ni una sola vez a coger aire. Llevas incontables kilómetros acumulados, muchas horas de pie y demasiados días llegando tarde a casa. Tu mente y tu cuerpo te piden un pit stop.  Quizás la llegada de la nueva estación sea un buen momento para poner las cosas en perspectiva: hacer autocrítica, aprender de los errores y construir nuevas estrategias.   En el gran evento que es la vida, aunque lo quieras tener todo bajo control, surgen muchos imprevistos. Por deformación profesional crees en la planificación, en tener siempre un plan. Pero por tu vida personal sabes muy bien que hay muchos factores que no controlas. Y aprendes a vivir con ello. Asumes...

El tiempo debe ser el culpable más famoso. ¿Cuantas veces le toca a él recibir los golpes que no merece? Seguro que en la última semana habéis oído más de una vez alguno de los mantras-escusa más famosos: “Hubiese ido pero no me dio tiempo”, “Me encantaría ir pero no llego”, “Quería venir pero se me echó el tiempo encima”.   Todo mentira. Bueno, todo todo no, pero la mayoría de las veces se lo atribuimos al tiempo cuando en verdad es culpa de la mala organización, de la falta de energía o simplemente de la pura pereza. Igual que el deporte llama al deporte y es más fácil hacer rendir mejor cuanto más entrenas, la gestión del tiempo se práctica. Si te acostumbras a aprovechar el tiempo es mucho más fácil sacarle todo el partido a tu día. Si arrastras las horas, cada vez te arrastraran más a ti.   Es un poco como esa famosa leyenda del pueblo Cherokee:   Un viejo indio estaba hablando con su nieto y le decía: “Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión.” El nieto preguntó: “Abuelo,...

Hay una frase de Hermann Hesse que nos viene muy bien para estas épocas: “Romper con el mundo para crear un mundo nuevo”. Todos empezamos el año cargados de nuevos propósitos, voluntades que esperamos que nos hagan mejores personas, más completas, más interesantes. Sin entrar a valorar si estos propósitos son nuevos (por ejemplo ir al gimnasio debe ser el propósito más reciclado de la historia) hay una parte de nosotros que nos dice: sí, este año será mi año. Ha llegado el momento de mi cenit, mi apogeo, vais a flipar conmigo. Otras personas se tiñen de un pesimismo inusitado y solo desean partir la humanidad en dos y vivir en el vacío del medio. ¡Ja! Como si después de lo turrones entrasen en ese vacío…   ¿Y por qué lo hacemos? ¿Por qué razón decidimos con ahínco que sí, que vamos a cambiar eso? Pensándolo bien, cada día podría ser un nuevo inicio. En este sentido en INVITA somos unos privilegiados. La propia naturaleza del diseño y la producción de eventos nos permiten vivir esta renovación continua. Eventos efímeros que aunque algunos se repitan año tras año siempre traen consigo novedades. Buscamos la sorpresa, el efecto wow que consiga que...

Ahora que estamos en plenas rebajas de verano, centenares de tiendas intentan tentarnos con suculentos descuentos. Precios más asequibles, menos prohibitivos y más sugerentes. Es un buen momento para hacer la compra de aquello que necesitabas, que sabías que ibas a comprar pero para lo que no tenías suficiente dinero.   La pregunta es: ¿Acabas realmente comprando eso? ¿No te ha pasado alguna vez que, al llegar a casa, analizas lo que has comprado y te das cuenta de que, efectivamente, entre las 5 cosas que llevas colgando de las bolsas de plástico no hay ni siquiera una que fuese premeditada?   Tal vez sea el momento de darle más importancia a 3 aspectos que solemos olvidar en nuestros actos de compra. Son 3 preguntas que nos podemos hacer a nosotros mismos. 3 preguntas sencillas pero que nos ayudan a comprar con cabeza. ¿Qué estoy comprando? ¿A quién se lo estoy comprando? ¿Por qué lo estoy comprando?   1. Puede parecer una pregunta obvia, y por lo tanto una tontería. Pero pensar en la última mudanza que tuvisteis o en la cantidad de cosas guardadas encerradas en un armario o en un trastero. Todo eso. Todo son cosas que compramos sin pensar en qué estábamos comprando....

Existe una gran diferencia entre viajar y ser un turista. La que separa la experiencia de la mera compra. La que se hace evidente entre los que compran souvenirs a 1 € y los que se dejan perder por alguna carretera secundaria. La que antagoniza un paseo por la costa de morte con las litronas bajo el sol. Siempre habrá quien disfrute de aglomeraciones que huelan a after sun, y siempre habrá quien huya de ellas. Siempre ha habido viajeros y siempre ha habido turistas.  Pero ahora viajamos más y podríamos hacerlo mucho mejor.   Te damos 11 consejos para que cuando viajes, lo hagas de verdad.   Come en puestos callejeros No solo es más barato, también se parece más a lo que come la gente entre la que has decidido pasar unos días; los sitios que regenta la misma abuela adorable desde hace 30 años ¡Y que no salen en las guías!   Haz algo que no puedas contarle a tus padres Convive con desconocidos, pon a prueba tu estómago, arráncate a cantar en las fiestas de los pueblos, salta del puente más alto. Vive un poco.   No lo planees absolutamente todo Ten planes B pero atrévete con los planes A y decide donde dormirás sobre la marcha....

Si los que trabajamos en el mundo de los eventos tuviéramos una memoria perfecta, nos volveríamos completamente locos.   ¿Por qué? Porque vemos muchas, muchas caras. Damos acreditaciones a cientos de personas, atendemos a decenas de ponentes y coordinamos a unos cuantos proveedores que a la vez tienen bastantes trabajadores. Azafatas, técnicos de sonido, técnicos audiovisuales, personal de seguridad, montadores y un largo etcétera.   Algunas caras las recordamos. Otras no. Otras las recordamos a medias. Unos ojos, una nariz o un mentón muy pronunciado. A veces vemos a alguien en la calle y nos suena, pero no sabemos muy bien de qué.   ¿Ese no era el que habló en el congreso de febrero? ¿Tú crees? No sé, pero si no lo es se parece mucho.   Supongo que son gajes del oficio. Pero no os preocupéis. Si nos hacéis reír (o sonreír) nos acordaremos de vosotros. Eso seguro. Y es que hay cosas que no se pueden evitar en un evento. Sobre todo si es largo y complicado. Acabas teniendo un vínculo especial con la gente con la que has trabajado, generalmente porque pasas una enorme cantidad de horas con ellos. También te adueñas del espacio y terminas por sentirte como en casa. Hay quien, al día siguiente...

Yo, que me he casado dos veces, sé lo que es preparar un día como este: el sitio idóneo, las flores, el fotógrafo, la música, la decoración, listas infinitas de invitados (todo el mundo opinando cuando la que se casa eres tu ;-)),…un sinfín de cosas para que todo salga perfecto. Y es que… como todo el mundo dice… ¡sólo se hace una vez! Qué día tan emocionante, ¿verdad?   Qué me decís de las clásicas bodas que empiezan con un “todos de blanco en la playa” y acaban en un hotel… Y de las bodas que empiezan con mesas con manteles a cuadros y acaban pareciéndose a la de Lady Di…   …y es que nunca sabes cómo será tu boda hasta que está en marcha. Pero, sobre todo, aunque nunca sabes si sólo lo harás una vez, esta vez es la buena, es la que cuenta, el mañana no existe y ahora tienes que organizar la boda de tus sueños.   Porque tu sueño es ahora. Tu sueño sois vosotr@s.   Y está claro que si te casases “contra” ti mismo, todo sería más fácil. Pero qué es la vida en común si no un sinfín de “ponerse de acuerdo”.   Pues eso, que empiece el espectáculo y,...